La inesperada aparición de la eugenesia en el debate sobre la despenalización del aborto en tres causales en la recientemente aprobada legislación chilena (peligro de vida para la mujer, inviabilidad fetal y violación), invita a una reflexión sobre la pertinencia  o no de esta relación (eugenesia y aborto) y sobre las características históricas que presentó. Desde Historia + Salud enunciaré algunas preguntas y respuestas básicas para el inicio de un debate serio e informado.

¿Qué es la eugenesia y tiene algún tipo de relación con el aborto?

La eugenesia fue la ciencia que promovió la mejora de una población, y eventualmente de una raza, a través de todos los medios biológicos y sociales disponibles. Propuesta por Sir Francis Galton – primo de Charles Darwin – en 1883, desde su origen en el marco del liberalismo inglés de fines del siglo XIX, se expandió rápidamente por el mundo. Una de las preocupaciones esenciales de la eugenesia era la tasa diferencial de reproducción; dicho en palabras simples, los pocos nacimientos entre las familias de los más ricos e inteligentes y un exceso de nacimientos entre los pobres, los menos inteligentes, los criminales, los idiotas, los alcohólicos y otros grupos que se consideraban poco aptos. Así, una necesidad impuesta desde la perspectiva eugénica era la de controlar la reproducción humana, favoreciendo la de los más aptos y limitando a los que se percibían como dañinos.

Los eugenistas coincidieron de forma temprana de que era deseable controlar la reproducción de los elementos indeseables. Para ello pensaron distintos tipo de medidas, de entre las cuales se consolidaron como exigibles al Estado, las restricciones al matrimonio, la segregación sexual, la esterilización  y el control de las migraciones. Permitir a las madres ahogar a los infantes, la muerte indolora de lo degenerados y el aborto se pensaron durante el desarrollo de la eugenesia; sin embargo, los eugenistas se resistieron a pensar el aborto como medio de impedir el crecimiento de los ineptos. De hecho, la Sociedad Americana de Eugenesia consideró al aborto un homicidio y lo condenó.

Así, es posible decir que hay una relación muy débil y compleja entre aborto y eugenesia en la primera mitad del siglo XX, resultando más correcto señalar que los eugenistas fueron en general anti abortistas, ya que pensaban que se perdían elementos valiosos para la población en la generalización de esta práctica.

Este panorama se volvió más complejo con el avance de las tecnologías de diagnóstico temprano del desarrollo fetal, ya sea en la amniocentesis y el screening genético, que pusieron al aborto nuevamente en un contexto eugenésico. Aunque estas técnicas ya estaban bastante consolidadas hacia la década de 1970, grupos en contra del aborto dentro de los Estados Unidos, compuesto mayoritariamente por fundamentalistas católicos y protestantes, comenzaron a levantar los llamados movimientos provida.

Hay que hacer notar, que la eugenesia desde sus inicios hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, se articulaba en torno al poder del Estado para decidir, mediante leyes y coerciones, sobre la reproducción de la población. El panorama abortista y antiabortista descrito en el párrafo anterior se instaló en un nuevo contexto, marcado por las decisiones individuales o familiares bajo el asesoramiento médico.

¿Las religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo, islam) siempre han estado en contra del aborto?

El aborto fue durante siglos una práctica plenamente aceptada y de exclusiva responsabilidad de la mujer, dado que no existía la distinción de dos entes separados (la madre y el feto), sino que lo que ocurría a la mujer durante el embarazo era algo propio de sus vísceras y de su naturaleza. Dada la poca o nula comprensión racional que existía sobre la reproducción humana y el cuerpo de la mujer, durante siglos la anticoncepción, el aborto y el infanticidio se consideraron un espacio en que única y exclusivamente podían intervenir las mujeres. Grecia no tuvo ningún precepto punitivo para el aborto y las leyes antiabortistas de Roma sólo hacían referencia al poder del padre sobre el fruto de la mujer.

La tradición hebraica condena al aborto como un acto que viola el respeto debido a la vida, pero no concibe derecho legal alguno para el feto, que solo pasa a ser persona con el parto. Esta tradición concibe también un desarrollo de la humanidad del feto en etapas, por lo que el aborto en momentos tempranos suele ser admitido. Un hito lo marca la traducción al griego de la Torah en el siglo III a.C., en la que se percibe un cambio radical: cuando un feto ya está formado, ya tiene semejanza con el hombre, atentar contra él es un homicidio.

El Cristianismo ha repudiado el aborto como parte del respeto a la vida, pero introdujo un elemento novedoso: concebir al feto como un prójimo más, como un otro independiente. Violentarlo era proceder con violencia frente a otro, por lo que se trató desde sus inicios un hecho condenable. Los Concilios comenzaron a legislarlo hacia el siglo IV d.C. estableciendo un sistema de penitencias y una eventual excomunión para quienes lo practicaban.

Si bien el Islam lo prohíbe en tanto acción que pone fin a una vida, comparte la idea de la formación humana del feto por etapas, por lo que permite, bajo ciertas consideraciones, el aborto antes del cuarto mes de embarazo.

¿Era la política y la ideología nazi abortista?

En la reciente discusión parlamentaria sobre la despenalización del aborto bajo las tres causales mencionadas, se han presentado varias argumentaciones que relacionan el aborto con el nazismo, el holocausto y el genocidio, como un elemento de estigmatización moral en mención a un periodo de la máxima ignominia para la humanidad. Sin embargo, lo que señalan los hechos estudiados por la historia presentan otra cara.

Para el fascismo italiano, que precedió en una década al nazismo, resultaba fundamental una política pro natalista con un fuerte acento antiabortista. Si el poder de una nación radicaba en la calidad y cantidad de su población, todo aquello que atentara contra los nacimientos de elementos sanos era condenado. En sintonía con este pensamiento, y acentuado por la idea del destino milenario y sagrado del volk (pueblo) alemán, el nazismo tuvo una política antiabortista decidida, con altas condenas a las mujeres y a toda persona implicada en la práctica de un aborto. Así, resulta más correcto asimilar la política antiabortista de la dictadura militar chilena con la política antiabortista nazi. Mal que mal la geopolítica nazi y la geopolítica pinochetista tienen raíces comunes: el pueblo es uno y sagrado, los espacios vacíos deben poblarse, es necesario eliminar elementos insanos del cuerpo social y el Estado es un ser supraorgánico cuya salud depende en parte de su población. El cambio, es impuesto por el neoliberalismo, que instala la protección al individuo por sobre cualquier consideración al colectivo, por más que hagan creer lo contrario, articulando la idea de que un estado autoritario debe crecer en población, otorgando con ello validez a los argumentos de los grupos religiosos fundamentalistas provida, que tan influyentes fueron en el periodo militar.

Volviendo sobre las preguntas desarrolladas, resulta totalmente incorrecto y falaz, en base a los trabajos más documentados sobre el nazismo o la eugenesia, asimilarlos a cualquier política pro aborto; todo lo contrario, el nazismo fue contundentemente antiabortista y las sociedades eugenésicas fueron igualmente reacias. Por otra parte, no es menos cierto que por la pendiente de la esterilización eugénica se pasó a la eutanasia, y esta fue un ensayo general del exterminio; pero eso, como lo olvidaron convenientemente los políticos que esperaban remover conciencias con el fantasma del nazismo, es otra historia.

 


Marcelo Sánchez Delgado es Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile. Magister en Historia, por la Universidad de Chile. Además es Profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica, por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Entre sus líneas de interés destacan los estudios sobre el darwinismo, la eugenesia y los saberes psi en el contexto chileno y latinoamericano. Ha sido co-editor de los libros  “El bulevar de los pobres, racismo científico, higiene y eugenesia en Chile e Iberoamérica, siglos XIX y XX”  y “República de la Salud: Fundación y ruinas de un país sanitario. Chile, siglos XIX y XX”.

 

PDF: Aborto y eugenesia. Aportes para el inicio de un debate.

 

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